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Enemas de Café

ENEMAS DE CAFÉ
Este riesgo está relacionado con:

Los “pacientes tienen que saber que los enemas del café no están dados para la función de los intestinos sino para el estímulo del hígado.”
Los enemas del café los introdujo el Dr. Gerson en terapia del cáncer en los años 30.

Sustancias encontradas en el café-kahweol y cafestol palmitate promueven la actividad de un sistema dominante de la enzima, S-transferase del glutathione. Este sistema desintoxica la circulación sanguínea y, según el  instituto de Gerson, “debe ser mirado como mecanismo importante para la desintoxicación cancerígena.” Este grupo de la enzima es responsable de neutralizar los radicales libres, productos químicos dañinos ahora implicados en la iniciación del cáncer.

Es el hígado y el intestino pequeño que neutralizan las toxinas más comunes del tejido fino: las poli      aminas, amoníaco, tóxico limitan el nitrógeno, y electrófilos. Estos sistemas de la desintoxicación son realzados 600% por el enema del café. Los “enemas del cafeína causan la dilatación de conductos biliares, que facilita la excreción de los productos de descomposición tóxicos del cáncer por el hígado y la diálisis de productos tóxicos a través de la pared del colón.”
Además, la teofilina y teobromina (dos otros productos químicos en café) dilatan los vasos sanguíneos y se activa al circulación ENTERO – PORTAL; los palmitatos realzan el sistema de la enzima responsable del retiro de radicales libres tóxicos; y el líquido del enema entonces estimula el sistema nervioso visceral para promover la peristalsis y el tránsito de la bilis tóxica diluida del duodeno y hacia fuera del recto.

Técnica:

  1. Colocar 2 tazas de café pasado (No soluble)  en 500 cc de agua embotellada. Dejar enfriar o a temperatura ambiente y colocarlo en la bolsa de irrigación o enema. .
  2. Cerrar la bolsa y colgarla a 1 metro o más por encima del nivel del tronco. Hacer salir un poco de agua por la cánula con el fin de eliminar el aire.
  3. Cerrar el grifo y aplicar en la cánula un poco de aceite para facilitar su penetración.
  4. Tumbarse en el suelo con una toalla sobre el lado izquierdo e introducir la cánula con cuidado. También puede colocarse «de cuatro patas». Una vez introducida la cánula abrir la llave de la bolsa y dejar que se vacíe el depósito.
  5. Retirar cánula del recto.  Girarse de un lado a otro cada 1 ó 2 minutos,  y elevar la pelvis y piernas contra la pared por 1 minuto para que el enema se distribuya lo mejor posible en su colón.  Si nota dolor o deseo de evacuar, interrumpir el lavado, pues no tiene sentido aguantar.
  6. Después de evacuar, llenar de nuevo el depósito y volver a empezar hasta conseguir introducir la totalidad del depósito y retenerlo unos minutos. Mínimo 7 minutos. Máximo 15 minutos. Luego evacuar en el escusado.
  7. Una vez evacuado, llenar una pera de 60 cc. con aceite de girasol o de lino o de oliva prensado en frío (no refinado) y vaciarlo en el recto. Este aceite, rico en vitamina F, ejercerá una acción regeneradora sobre la mucosa intestinal.